3:46 de la noche, transpirado, caminando por la fría calle solitaria y con mi escopeta cargada. El pulso no me tiembla apesar de saber lo que está por suceder, miro hacia la esquina y lo veo asomarse al "azulado" decidido a liquidarme. Cuando estoy por poner mi dedo en el gatillo las balas empiezan a llover, no puedo creer que me haya dado cuando pense que me había agachado.
Trato de correr y no puedo, solo siento como mi cuerpo se desvanece al suelo, me veo ensangrentado con 5 balazos en mi tórax. Mi corazón deja de latir lentamente, mis oidos están semi sordos por el fuerte ruido de los tiros, veo todo borroso, siento todo mi cuerpo adormercido, pero no siento estar muerto, es algo muy raro, pensé que el dejar este mundo se sentiría diferente; hice rodar el dado de mi suerte y perdí, al punto de no tener ni un segundo para poder despedirme de mi querida viejita, ni un segundo para mirarla una última vez a los ojos y decirle que siempre la amé, sin mí va a dejar de sufrir, todos van a estar mejor, ¿o quién lloraría a un jóven, alcoholico y asesino?.
Mientras el aire fresco choca contra mi rostro, empiezo a escuchar sirenas de policías y ambulancias sonar fuertes mientras se acercan...por un segundo, extrañamente, el sonido era placentero, como si fuera una gran batucada.
Mi subconsiente me decía que empezara a correr, pero no podía dejar mi cuerpo ahí tirado y masacrado por las balas. Gritaba que no me tocaran, pero era como hablar con la pared, quería correr de mi camino a esos policías que me tomaban fotos, pero físicamente no podía tocarlos, era algo de la que tenía que empezarme a acostumbrar...mi peor pesadilla se había hecho realidad y la estaba viviendo solo.
Miraba fijamente, sin parpardear como ponían mi cuerpo en esa bolsa negra encima de la camilla, mientras me rodaba una lágrima por la mejilla, me metían adentro de la camioneta con una etiqueta en el dedo gordo de mi pié izquierdo. Mi alma, quizás era una que estaba en el lugar equivocado, y en el tiempo equivocado, pero la tragedia acababa de ser impresa en las hojas de la historia, no había vuelta atrás.
Y es así como te cuento como fueron mis últimas horas con vida, 19 de Mayo de 1988 fue cuando me despedí sin decirle 'adios' a nadie, por un lado me siento tranquilo, por otro lado me siento en paz. Y acá estoy, en el último asiento de la iglesia compartiendo un cigarro placenteramente con mi amigo "el rojo", es un tipo callado, habla lo justo y necesario, pero disfruto su compañía, y cuando pido consejos sus anécdotas me hacen perder noción del tiempo.
Jamás imaginé que tanta gente fuera a verme adentro de ese cajón, ex amigos, amigos, hasta enemigos y ex novias, hasta personas que nunca hubiera pensado que vendrían a verme...no sé si han venido a disfrutar y comprobar que no respiro, o han venido en memoria a los momentos que pasaron alguna vez conmigo, no lo sé, no me interesa, no es algo que me ocupe la cabeza tampoco. Creo que me veo muy elegante con ese traje blanco, y ese rosario en mis manos se vé bien aunque no haya sido muy creyente. Qué vida de mierda fué la mia ¿no?...pero ya está, lo pasado pisado, mi único y último deseo era solo entrar caminando a mi funeral, y lo cumplí.
_____________________________________________
Firma, desde el infierno, el Maldito Genio.
miércoles 29 de abril de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada